Hacer 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada cada semana puede ayudarle a controlar la diabetes. Sin embargo, dedicar tanto tiempo al ejercicio puede parecer difícil si tiene una agenda ocupada, no disfruta de la actividad física o presenta complicaciones relacionadas con la diabetes que dificultan mantenerse activo.
Aquí le ofrecemos algunos consejos para que el ejercicio sea más fácil de incorporar a su rutina:
Comience poco a poco. Si no está acostumbrado a hacer ejercicio, establezca metas que le permitan alcanzar gradualmente los 150 minutos semanales. Si pasa todo el día sentado frente a un escritorio y no tiene una rutina de ejercicios, su primera meta podría ser levantarse dos veces cada hora y caminar por la oficina. A partir de ahí, agregue 10 minutos de ejercicio cada semana hasta alcanzar los 150 minutos. No importa cuánto tiempo le tome lograrlo; lo más importante es dar los pasos necesarios para alcanzar su meta.
Divida el tiempo de ejercicio. ¡No tiene que hacerlo todo de una vez! Distribuya su actividad física en períodos más cortos y fáciles de cumplir. Por ejemplo, en lugar de intentar hacer los 150 minutos en un solo día, puede hacer 25 minutos de ejercicio de lunes a sábado.
Toda actividad cuenta. Mientras mantenga elevada su frecuencia cardíaca, cualquier actividad física puede beneficiar su salud, ¡incluso si no va al gimnasio! Puede dedicar 10 minutos por la mañana a pasar la aspiradora de manera activa y otros 15 minutos por la tarde a caminar a paso ligero. Así estará cumpliendo sus metas de actividad física y, al mismo tiempo, ¡tendrá una casa más limpia!
Varíe sus actividades. Mantenerse en forma es mucho más fácil cuando elige actividades que disfruta. Una clase de baile, un grupo de caminatas o unas horas jugando al baloncesto pueden ayudarle a mantenerse motivado.
Puede encontrar más consejos sobre cómo incorporar el ejercicio a su estrategia para controlar la diabetes aquí.
Antes de comenzar cualquier rutina de ejercicios, consulte con su proveedor de atención médica para asegurarse de que no tenga otros problemas de salud que puedan impedirle realizar actividad física de manera segura.